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- La exposición conecta ciencia, historia y futuro a través de uno de los materiales más estratégicos de la historia: el wolframio
- La experiencia inmersiva se instala en Bergara para un periodo de larga duración y se podrá visitar en el horario habitual del museo
- La muestra temporal del Museo Laboratorium y el Ayuntamiento de Bergara, cuenta con la colaboración de Kutxa Fundazioa, Gobierno Vasco y Diputación Foral de Gipuzkoa y con la participación de: Enpresare, Tecnalia, Elay, Facultad de Química de San Sebastián, Aythami Soto, Enrique Ascasibar, Inés Pellón, Miguel Angel Lagos, Pascual Román y Zigor Ruiz de Eguino
- Asimismo, el Museo lanza la actividad Escape The Museum, una experiencia tipo escape room y que se ofrecerá el primer sábado de cada mes a partir del mes de mayo
- El museo refuerza su misión de acercar la ciencia a la ciudadanía y reivindicar el patrimonio científico como motor de conocimiento y transformación
Hay historias que han cambiado el mundo sin hacer demasiado ruido. Historias que comenzaron en un laboratorio, entre fórmulas, minerales y cuadernos de notas, y que hoy siguen presentes. Una de ellas ocurrió en 1783, en Bergara, cuando los hermanos Elhuyar lograron aislar por primera vez un elemento químico hasta entonces desconocido: el wolframio. No lo sabían entonces, pero aquel descubrimiento cambiaría el rumbo de la historia y del mundo.
Mientras el mundo cambiaba, el wolframio estaba allí. Invisible, pero siempre decisivo. Hoy sigue estándolo. Está en la tecnología que usamos cada día. En la medicina que salva vidas. En las máquinas que construyen el futuro. Y, sin embargo, su historia sigue siendo desconocida.
Ahora, es el momento de conocerla y, para ello, el Museo Laboratorium ha inaugurado la exposición “W74: razón, poder y futuro”, una propuesta inmersiva que recorre la historia del wolframio, el único elemento químico aislado en el País Vasco. Uno de los materiales más decisivos en el desarrollo científico, industrial y tecnológico de los últimos siglos.
La muestra propone un viaje que comienza en 1783, a la época cuando los hermanos Elhuyar lograron aislar este metal en Bergara, se proyecta hasta la actualidad, donde el wolframio sigue siendo clave y, visualiza el futuro.

“Esta exposición es un recorrido, del pasado al futuro, que nos invita a mirar de nuevo a nuestra historia para entender mejor el presente. El wolframio es un ejemplo perfecto de cómo la ciencia puede transformar el mundo. A través de esta experiencia inmersiva queremos que las personas visitantes descubran, pero también que sientan y reflexionen sobre el papel del conocimiento en nuestra sociedad”, destaca la directora del Museo Laboratorium Rosa Errazkin.
Por su parte, el alcalde de Bergara, Gorka Artola, ha destacado que la exposición pone en valor el carácter científico de Bergara. “Esta historia, que partió de Bergara, nos muestra que los pueblos pequeños también pueden aportar mucho al mundo”, ha añadido. Al mismo tiempo, ha puesto de manifiesto la imprescindible apuesta por el conocimiento, el compromiso con la investigación y la colaboración.
Asimismo, Urkiri Salaberria, directora de Patrimonio Cultural, Propiedad Intelectual y Depósito Legal del Gobierno Vasco, ha planteado una reflexión en su intervención: “si han estado en la luna, quizás sea porque aquí en Bergara hubo gente que trabajaba, buscando el wolframio, ¿verdad?”. A continuación, ha ligado lo sucedido en Bergara con un bonito refrán en euskera y ha recordado que tenemos que traerlo todos los días a nuestro trabajo: “lo imposible, real si lo intentas una y otra vez”.
Mari Jose Telleria, directora general de Patrimonio Cultural de la Diputación Foral de Gipuzkoa, ha puesto en valor la importancia que tiene el trabajo en común: “una colaboración basada en la confianza, en la generosidad, en el amor es más necesaria que nunca para disfrutar de lo que tenemos y ser mejores como amigos, organizaciones y como territorio. En Laboratorium la ciencia y el arte se unen siempre de forma natural”.
Garbiñe Etxezarreta, directora de iniciativas de Kutxa Fundazioa, por su parte, ha subrayado que impulsan y promueven iniciativas para lograr una Gipuzkoa más justa, culta, creativa y sostenible, y ha enmarcado en ello la colaboración con el Laboratorium: “Vivir el conocimiento y la colaboración, eso es lo que nos ha unido. En Laboratorium viven su trabajo con pasión y eso se percibe y atrae. Somos lo que somos por nuestro pasado y seremos lo que seamos por nuestro presente. Eso mismo es el wolframio, una llama que nunca se apaga y siempre se convierte en protagonista”, ha concluido.
La experiencia inmersiva del Museo Laboratorium y el Ayuntamiento de Bergara cuenta con la colaboración de Kutxa Fundazioa, Gobierno Vasco y Diputación Foral de Gipuzkoa; y con la participación de: Enpresare, Tecnalia, Elay, Facultad de Química de San Sebastián, Aythami Soto, Enrique Ascasibar, Inés Pellón, Miguel Angel Lagos, Pascual Román y Zigor Ruiz de Eguino. La muestra se ha instalado en el museo de Bergara para un periodo de larga duración. La muestra temporal se podrá visitar en el horario habitual del museo.

El origen: un hito científico en la Bergara ilustrada
La exposición sitúa al visitante en la Bergara del siglo XVIII, un enclave excepcional dentro de la Europa ilustrada. En un contexto en el que el conocimiento científico comenzaba a abrirse paso, la localidad se convirtió en un centro de referencia.
Fue en este entorno donde los hermanos Elhuyar, tras años de formación y viajes por Europa, lograron aislar el wolframio. Un descubrimiento que no fue fruto del azar, sino de una compleja red de intercambio de conocimiento, investigación y estrategia científica.
Lo que empezó como un logro científico en plena Ilustración pronto se convirtió en algo mucho más grande. Su resistencia extrema, su capacidad para soportar temperaturas imposibles, lo transformaron en un material imprescindible.
Primero en los laboratorios. Después en la industria. Más tarde, en los conflictos que marcaron el siglo XX. El wolframio se convirtió en un recurso estratégico. En objeto de deseo. En motivo de espionaje, alianzas y tensiones internacionales.
Hoy, este material continúa siendo esencial en múltiples tecnologías que forman parte de nuestra vida cotidiana, aunque su historia sigue siendo, en gran medida, desconocida para el gran público.

Una experiencia inmersiva que conecta pasado, presente y futuro
Lejos de plantearse como una exposición convencional, “W74: razón, poder y futuro” se concibe como un recorrido inmersivo donde las personas visitanten no solo observan, sino que atraviesan la historia del wolframio.
La experiencia museográfica contemporánea que combina escenografía, tecnología audiovisual y objetos históricos para sumergir al visitante en tres momentos clave: el contexto ilustrado del descubrimiento, el papel estratégico del wolframio en los conflictos del siglo XX y su presencia en la vida actual y futura.
El recorrido comienza en un salón ilustrado del siglo XVIII, donde se recrea el contexto en el que los hermanos Elhuyar lograron aislar el wolframio. Aquí, la tecnología se integra de forma sutil, con dispositivos interactivos y piezas científicas que sitúan al visitante dentro de un laboratorio de época.
Desde ese punto de partida, el visitante accede a un espacio de transición que actúa como un auténtico túnel sensorial. En esta segunda sala, la experiencia cambia radicalmente: las paredes se activan con proyecciones envolventes, el sonido guía la percepción y la narrativa se fragmenta en imágenes, mapas, documentos y códigos. El wolframio aparece aquí como lo que fue durante el siglo XX: un recurso estratégico ligado al conflicto, al espionaje y a las tensiones internacionales. No se trata solo de comprenderlo, sino de sentir la presión, el secreto y la dimensión geopolítica que lo rodearon.

El recorrido culmina en un tercer espacio que traslada al visitante al presente y al futuro. Un entorno cotidiano, reconocible, donde el wolframio se revela en objetos y tecnologías que forman parte de nuestra vida diaria. Tras la intensidad del recorrido anterior, este espacio propone una mirada cercana y reflexiva, conectando el pasado con el presente y proyectando el futuro.
En conjunto, la exposición construye una experiencia donde escenografía, audiovisuales, sonido y objetos dialogan constantemente. La tecnología no actúa como un elemento decorativo, sino como un lenguaje narrativo que acompaña y amplifica el contenido. El resultado es un recorrido en el que no solo se adquiere conocimiento, sino que se vive: una travesía emocional e intelectual que convierte la historia del wolframio en una experiencia tangible.
““W74: razón, poder y futuro” no es solo una exposición sobre un elemento químico. Es una propuesta que invita a recorrer el pasado, comprender el presente e imaginar el futuro a través de la ciencia. Una oportunidad para redescubrir una historia que comenzó en Bergara y que, más de dos siglos después, sigue escribiéndose”, recalca Errazkin.
Más de dos siglos después de su descubrimiento, el wolframio sigue formando parte de nuestro presente y de nuestro futuro. Invisible, pero esencial, este elemento continúa acompañando los avances tecnológicos y científicos que definen nuestra sociedad. Con “W74: razón, poder y futuro”, Bergara recupera una historia que nació en sus laboratorios para proyectarla hacia el mundo, invitando al visitante a descubrir que, a veces, los grandes cambios comienzan en lugares inesperados.

Escape The Museum: actividad complementaria para descubrir la historia del wolframio
Asimismo, el primer sábado de cada mes a partir del mes de mayo, a las 17:00 horas, el Museo pondrá en marcha la actividad Escape The Museum, una experiencia tipo escape room en la que las personas participantes tienen que ayudar a los hermanos Elhuyar a decodificar información secreta y culminar uno de los descubrimientos más importantes de la historia: el wolframio.
60 minutos para buscar pistas ocultas en los espacios secretos del museo, decodificar los mensajes cifrados y resolver un misterio científico lleno de retos a través de: 8 pruebas científicas e interactivas, mensajes encriptados y códigos secretos, trabajo en equipo y mucha diversión, un recorrido por los secretos del laboratorio del siglo XVIII y… ¡muchas otras sorpresas!
Una actividad ideal para familias, grupos de amigos, estudiantes y amantes de la ciencia mayores de 12 años en grupos de 5-10 personas.
Porque entender el wolframio es, en el fondo, entender cómo la ciencia tiene la capacidad de cambiarlo todo. El Museo Laboratorium refuerza su misión de acercar la ciencia a la ciudadanía y reivindicar el patrimonio científico como motor de conocimiento y transformación.

