Instrumental científico de tres centurias

La colección de instrumentos científicos antiguos que alberga el Real Seminario de Bergara está constituida por 232 ejemplares procedentes de los diversos gabinetes de física y de química con los que ha contado la institución. Se conservan valiosas piezas del siglo XVIII; un pequeño conjunto de instrumental de laboratorio de química y un buen número de instrumentos de física pertenecientes a los diferentes campos en los que se articulaba esta rama de la ciencia en el siglo XIX. La documentación constata la existencia de laboratorios de química y gabinetes de física en las dependencias del Real Seminario desde al menos 1778 hasta las primeras décadas del siglo XX

Estos laboratorios y gabinetes fueron dotados con instrumental científico de gran calidad. La mayor parte de éste se adquirió en los mejores y más renombrados ateliers de Europa, tal y como ya hemos indicado, de Londres, de París y de Berlín. La colección del Real Seminario es por tanto, fiel reflejo del desarrollo de la industria de construcción de material técnico-científico de laboratorio durante el siglo XIX. Igualmente, en ella puede reconocerse buena parte de los aparatos científicos representados en los manuales y tratados de física de esa centuria. Así, nuestro conjunto de piezas nos informa acerca de la evolución de la física y se erige como ejemplo perfecto de la física experimental, complemento imprescindible de la enseñanza teórica de esta rama de la ciencia en el siglo XIX.

La física Newtoniana o clásica fue pronto adoptada en Inglaterra y de manera más lenta en los demás territorios de Europa a lo largo de todo el siglo XVIII. Por otro lado, en la segunda mitad del siglo XVIII, Europa vivió el último paso de la Revolución Científica: el descubrimiento de la química moderna. Siguiendo las directrices de la mecánica clásica se desarrollaron enormemente durante el siglo XIX los diferentes campos que conformaban la física sobre todo fueron la electricidad y el magnetismo por un lado, y el calor por el otro. En las dos primeras, las investigaciones de Volta, Ohm, Seebeck, Oersted y Faraday fueron fundamentales, y en relación a la termodinámica fueron las de Sadi Carnot, Joule, Boltzmann, Maxwell y Gibbs.

La evolución de la física desde finales del s. XVIII y durante buena parte del XIX en las diferentes ramas que hasta aquí hemos venido comentando, tuvo puntual reflejo en el Real Seminario de Bergara. La colección de instrumentos científicos antiguos que alberga el Real Seminario de Bergara está constituida por 232 ejemplares procedentes de los diversos gabinetes de física y de química con los que ha contado la institución. Se conservan valiosas piezas del siglo VIII como por ejemplo el dilatómetro (AZT-0174) realizado por el constructor Juan González, el cual realizó instrumentos para la universidad de Salamanca, minas de Almadén la Escuela Náutica de Barcelona. El museo conserva también un pequeño conjunto de instrumental de laboratorio de química y un buen número de instrumentos de física pertenecientes a los diferentes campos en los que se articulaba esta rama de la física en el siglo XIX (mecánica, acústica, calor, óptica, electricidad y magnetismo). La documentación constata la existencia de laboratorios de química y gabinetes de física en las dependencias del Real Seminario desde al menos 1778 hasta las primeras décadas del siglo XX.

Estos laboratorios y gabinetes fueron dotados con instrumental científico de gran calidad. La mayor parte de éste se adquirió en los mejores y más renombrados ateliers de Europa, tal y como ya hemos indicado, de Londres, de París y de Berlín. La colección del Real Seminario es por tanto, fiel reflejo del desarrollo de la industria de construcción de material técnico-científico de laboratorio durante el siglo XIX. Igualmente, en ella puede reconocerse buena parte de los aparatos científicos representados en los manuales y tratados de física de esa centuria. Así, nuestro conjunto de piezas nos informa acerca de la evolución de la física y se erige en ejemplo perfecto de la física experimental, complemento imprescindible de la enseñanza teórica de esta rama de la ciencia en el siglo XIX.

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